Allí las vi, desde lejos, un destello espontáneo que detuvo mi marcha.
Sólo dos botellas vacías y solitarias sobre el áspero borde de concreto, transformadas por un momento en protagonistas de una nueva historia. Dejadas allí, quizás, como un simple desecho cotidiano, ocupan este escenario imprevisto, cobijadas por la exuberancia caótica del arte urbano.
Bajo la luz todavía tenue de la mañana, parecen ajenas al ajetreo del mundo circundante.
En este rincón improvisado, su presencia reclama la pausa y la contemplación. Se han convertido en un inesperado monumento efímero, vaciadas de lo que fueron e inciertas de lo que serán, listas para esbozar un relato distinto, de esos que se cuentan con voz íntima a cualquiera que se acerque a oír.
Las retrato aquí porque sé que mañana, o al día siguiente, cuando pase nuevamente por este lugar, tendré la sensación de que algo falta.
Película: Flic Film Aurora 400 35mm