Fumar, viendo cómo esas brumas del aliento se desvanecen pronto en el silencio, como respuestas que no llegan a ser aprehendidas.
Lamentarse por las rutas demasiado cortas para dar salida a la esperanza, quedando a medio camino entre la piel y el mundo.
Dejarse caer hasta el fondo de la cama con el peso vacío de la derrota, el cansancio convertido en un territorio hondo que envuelve con su seductora quietud.
Y, pese a todo, no poder desprenderse de la curiosidad por lo que pueda traer el nuevo día.
Por saber qué matiz de luz inusual entrará por la ventana, o si el aire de la mañana concederá, por fin, una caricia distinta.
Película: FlicFilm Aurora 400. 35mm